¿QUE LAS CHICAS NO SOMOS DE CIENCIAS? PERMÍTEME DUDARLO Por Lucía Ibor

¿CUÁNTAS MUJERES SE ENCUENTRAN EN TU CLASE? AHORA BIEN,  ¿CUÁNTAS DE ELLAS QUIEREN SER CIENTÍFICAS? SEGURAMENTE POCAS, ¿Y TODAVÍA CREES QUE ESO NO ES UN PROBLEMA?

Te propongo a ti, estimado lector, que hagas ahora mismo un ejercicio de memoria. ¿Serías capaz de nombrarme cinco mujeres relevantes en la historia de la ciencia? Probablemente recuerdes el nombre de Marie Curie, Hipatia de Alejandría, Rosalind Franklin, o incluso Margarita Salas, si estás al tanto de la ciencia en España. Sin embargo, a partir de ahí la tarea se vuelve un tanto más compleja.

A la izquierda, Ada Lovelace, considerada la madre de la informática. A la derecha, Hedy Lamarr, inventora del espectro ensanchado que permitió las comunicaciones inalámbricas, como el Wifi.

Probablemente este ejercicio sea el más utilizado para abrir los ojos a aquellos que no ven el machismo evidente en nuestra historia. Si nos fijamos en nuestros libros, ya sea el de historia, el de matemáticas, o el de literatura, aparecen muy pocas mujeres que tomar como referentes. Y es que nosotras hemos sido completamente invisibilizadas en cualquier ámbito del conocimiento por nuestros compañeros hombres. La ciencia, por supuesto, no ha sido la excepción a la norma.

Según datos del Ministerio de Educación de España, en carreras relacionadas a la ingeniería, por cada mujer matriculada hay tres hombres, y si observamos el porcentaje en carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas en inglés), las mujeres no son más que un pequeño 31.4% según datos del Instituto de la Mujer.

Por otra parte, las mujeres ya nos enfrentamos a numerosas dificultades al optar a un trabajo, debido a nuestra condición tradicional de “futuras madres”. Esta desigualdad respecto a nuestros compañeros hombres no hace más que acrecentarse en profesiones de ciencias: Desde no poder ocupar puestos de mayor responsabilidad o poder –lo que llamamos el famoso “techo de cristal”−,  a parar por completo nuestra carrera profesional si decidimos convertirnos en madres, entre otras.

Lo que es más, esta desigualdad se retroalimenta a sí misma: En el futuro,  la tecnología y la ciencia abarcarán la mayor parte de los puestos de trabajo y de poder en las industrias. En consecuencia, cuantas menos mujeres estudian carreras STEM, menor es su acceso a puestos de poder, por lo que se mantiene la desigualdad.

No obstante, el mayor y más grave problema radica en la educación. Desde el primer momento a las mujeres no se nos incentiva a seguir carreras del ámbito STEM, ya que tradicionalmente estas han sido asociadas al género opuesto. Por otra parte, otras como estética o educación han sido completamente feminizadas.

Esta distinción se observa muy bien en el experimento que llevó a cabo la organización Inspiring the future, en el que se le pidió a un grupo de 66 niños de entre 5 y 7 años de un colegio en Reino Unido que dibujaran cómo imaginaban a un bombero, a un cirujano y a un piloto de combate. En inglés, estas profesiones no tienen sufijos que indiquen género, pero como era de esperar solamente 5 de esos 66 dibujos eran mujeres.

Esta misma organización emprendió una campaña llamada Redraw the Balance, con la que pretende acabar con estos estereotipos profesionales de género, que normalmente se imponen a la temprana edad de 5-7 años.

Las jóvenes necesitamos más referentes que nos permitan imaginar nuestro futuro como científicas y que nos incentiven a seguir nuestra vocación. Necesitamos que se eliminen estos estereotipos de género que solamente coaccionan las elecciones profesionales tanto de chicas como de chicos.

Por otro lado, el pasado dos de Octubre de 2019 el CSIC organizó una gala en conmemoración de todas aquellas mujeres españolas que desde los focos o a veces desde las sombras, han hecho historia en la ciencia. Mujeres, que han sentado precedente en nuestro país y han abierto el camino para las que tomarán su testigo en el futuro. 

Y es por todo esto que el día 11 de Febrero celebramos el día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con el que se pretende reivindicar el  acceso y la participación plena de las mujeres en las ciencias, en igualdad de condiciones que sus compañeros hombres.

Y tú, ¿Qué quieres ser de mayor?